25
Nov
10

“La previa” de la Ley Nacional de Salud Mental

Hospital Borda

"El Borda", símbolo de la institución manicomual en Buenos Aires

El proyecto de Ley Nacional de Salud Mental estaba listo para ser tratado el 24 de noviembre, pero se postergó. El lugar común dice que permaneció “parado” en el Congreso porque cierta parte de la comunidad psiquiátrica vería “perder su poder” ante las nuevas normativas; lo que estos aducen, en cambio, es que esta ley sería “inaplicable”. De un informe enviado a una red de diarios del Interior, sólo Pregón de Jujuy levantó esta noticia: los entretelons de la Ley de Salud Mental. Después veremos los resultados.

Discutir qué es la locura a través de una ley
En octubre de 2009 fue aprobado en Diputados el proyecto de Ley de Salud Mental, que este 24 de noviembre sería tratado en la Cámara Alta. En consonancia con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el proyecto reconoce a las adicciones (incluido el alcoholismo) como trastornos mentales, establece como norma el abordaje interdisciplinario y ‘biopsicosocial’ de la salud mental, explicita la relación entre profesionales de la salud y funcionarios judiciales -ya que muchos internados psiquiátricos son derivados allí por causas judiciales-, crea un órgano de revisión para ‘proteger los derechos humanos de los usuarios de los servicios de salud mental’ y establece que un 10% del presupuesto de salud debe asignarse a salud mental.
Las demoras en la sanción parecieron deberse a cierta tirantez entre sectores profesionales. ‘Es sólo uno de los cinco proyectos presentados, y aparentemente hay senadores que se hicieron eco de nuestros reclamos, y habría nuevas reuniones públicas para ampliar el debate como los médicos y otros profesionales de la salud mental venimos solicitando’, anunciaba la semana pasada el doctor Juan Carlos Stagnaro, presidente de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), junto con los doctores Fernando Zan -presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatría Infatojuvenil (AAPI) y Patricia Chieri, de a Asociación de Médicos Municipales (AMM) de Capital Federal y la Asociación Argentina de Psiquiatría Biológica (AAPB).
¿Cuáles serían las diferencias? ‘Estamos de acuerdo con los derechos humanos y las garantías de los pacientes mentales, que constituyen una población vulnerable, sin duda -resume Stagnaro-, pero creemos que la ley adolece de severas falencias en cuanto a la definición de su objeto, y que debería referirse explícitamente a los trastornos mentales según la clasificación internacional de la OMS, y no al vago término de ‘sufrimiento’ o ‘padecimiento mental’, con el que se corre el riesgo de patologizar los problemas sociales’.
La ley propiciaría la transformación de los hospitales psiquiátricos en estructuras más dinámicas. El titular de AAPI, por su parte, se manifiesta preocupado ante la posibilidad de que esto pueda implicar el cierre de hospitales psiquiátricos: ‘Esto dejaría desprotegidos a los sectores más vulnerables’. Para estos especialistas este es un aspecto incierto de la ley, ya que no se habla de los plazos de esa transformación. Ante la eventualidad del cierre, advierte Stagnaro, ‘los pacientes de menores recursos tendrían que ir a parar a clínica privadas o a la calle’.
‘Al decir que hay miles de personas internadas, se supone mentirosamente que lo están desde que tuvieron su primera crisis hasta la fecha, y se ignora que en el país hay muchos hospitales monovalentes que tienen un giro cama de dos o tres meses. Hay externación de pacientes constantemente. Aunque también es cierto -admite Stqagnaro- que hay pacientes crónicos y hay que transformar la estructura de los hospitales, porque muchos están allí por razones económicas o judiciales, por la carencia total de estructuras intermedias en la comunidad -casas de medio camino, hogares sustitutos, hospitales de día, centros de rehabilitación-: Estamos totalmente de acuerdo en que hay que construirlas.’
‘La realidad con la que nos encontramos todos los días -interviene la doctora Chieri- es que no hay adónde derivar a los pacientes, y que hay familias que no se hacen cargo’. Para Stagnaro, el proyecto aprobado en Diputados sería una adaptación de la Ley 448 de Salud Mental vigente desde hace 11 años en la comuna porteña, pero extrapolada a todo el país, con estructuras muy divergentes, lo cual la haría ‘inviable’.

Las incumbencias
Estos especialistas niegan que haya una defensa corporativa de parte de los psiquiatras, aunque Stagnaro se ocupa de remarcar que ‘la enfermedad mental es biopsicosocial’, pero que en el proyecto aprobado con media sanción, al no hacerse hincapié en los ‘trastornos’ ni en las ‘enfermedades mentales’, se están eliminando los componentes biológicos y psicológicos de la salud mental, de modo que ‘se pone todo el énfasis en lo social, y quienes detentan un saber ligado a lo ‘biopsico’, porque los psiquiatras no somos especialistas en el cerebro sino en personas, pasamos a ser los culpables de encerrar a las personas, lo cual es una enorme falacia. Pero no queremos entrar en estas luchas corporativas -aclara en seguida- porque los psiquiatras fuimos los primeros que peleamos por estas transformaciones desde os comienzos de la historia de la salud mental en la Argentina.’
‘Lo que hay que definir claramente son las incumbencias profesionales’, remarca Zan.
– ¿Piensan que sólo los psiquiatras pueden decidir sobre la internación y externación de los pacientes?
– No, esa es una simplificación -responde Stagnaro-. En toda internación o externación, y eso siempre implica una posible causa de orden orgánico, el profesional que decide tiene que tener una formación, una incumbencia profesional y una autorización legal.
Si una persona es mal internada o mal externada, tiene que poder volverse en justicia contra alguien, que tiene que ser el responsable del acto, y el único que por ley es responsable de una internación o externación es el médico.
El diseño multidisciplinario de un tratamiento se viene haciendo hace décadas. Si hablamos de un centro de rehabilitación, probablemente va a estar más capacitado un terapista ocupacional, pero si hablamos del sistema de salud pública, todos y cada uno de los profesionales capaces de dirigir una institución intermedia, tiene que tener una seria preparación en gestión de salud, porque a nivel de grado ninguna facultad prepara para manejar científica o técnicamente eso.
Interdisciplina
Para Alberto Trímboli, psicólogo coordinador del servicio de adicciones del Hospital Álvarez de Buenos Aires, y presidente electo de la AASM, el proyecto aprobado por Diputados, ‘prioriza los tratamientos, e incluso incorpora psiquiatras en lugares donde actualmente no los hay’. Admite que ‘psicólogos y otros profesionales pueden desconocer ciertas cuestiones médicas, como padecimiento o enfermedades originados por diabetes o infecciones, pero eso no significa que ese paciente no vaya a tener una evaluación interdisciplinaria y que en base a ella se decida internarlo o no’. La nueva ley establecería que la decisión de internar sea interdisciplinaria.
‘Hay ciertas cosas que pueden parecer como que están atacando a los psiquiatras, como cuando se dice que la medicación debe ser usada terapéuticamente y no como castigo -admite también-, pero eso está suscripto por la propia Asociación Mundial de Psiquiatría y está en la página de Internet de la WPA’.
‘El punto fundamental es la posibilidad de atención de los pacientes mentales en hospitales públicos, que es donde se atiende la salud pero algunos dicen que eso es inviable. Sin embargo, aquí -en Buenos Aires- hay dos hospitales, el Piñeyro y el Álvarez, donde se está atendiendo a pacientes psiquiátricos, inclusive con internaciones. Yo dirijo un hospital de día de adicciones, dentro de un hospital general, así como hay hospital de día para pacientes psicóticos. Este es un modelo que hace treinta años que está funcionando, y esto es de lo que habla la ley.’
‘El proyecto de ley -insiste Trímboli- no habla de cerrar los manicomios, sino de transformarlos, mediante consultorios externos, hospitales de día, casas de medio camino. Hay sectores que siempre estuvieron a favor de cerrar los hospitales monovalentes y ahora están en contra, porque lo propone esta ley que sienten que les está haciendo perder poder.’
Pero, ¿qué ocurre en el resto del país? ‘En muchas provincias no hay ninguna estructura, y por eso es importante esta ley, que obligaría a las provincias y a las ciudades a abrir dispositivos de atención que hoy no tienen. Sin duda que va a ser un proceso muy largo, donde el estado nacional va a tener que tener un gran protagonismo.’
La gente de la AASM explica que se prioriza el término ‘padecimiento’ al de ‘enfermedad’ o ‘trastorno’ para que sea más abarcador en el panorama de atención: ‘Un duelo, por ejemplo, no es una enfermedad, pero puede requerir atención en un servicio de salud mental’, ejemplifica el psicólogo. El médico psiquiatra y presidente actual de la Asociación, Eduardo Grande, asegura que no se puede negar que la enfermedad mental existe, pero que ‘la mayoría de las demandas de atención en salud mental tienen que ver con el malestar de la vida cotidiana, al que no se puede patologízar’.
Grande asegura que hay 3.000 psiquiatras y 70.000 profesionales de la salud mental que no lo son, y en definitiva, este es el campo que la nueva ley v a tener que regular.

(M.R. – Publicado el 24/11/2010 en Red Diarios del Interior)

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Malestar Pasajero es una recopilación personal de artículos, notas y otras yerbas sobre temas de Ciencia y Salud publicados por el periodista Marcelo Rodríguez en diversos medios gráficos y de Internet.

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