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Feb
10

Voces por la justicia climática

En la Cumbre de las Naciones Unidas por el Cambio Climático realizada en Copenhague no se pudo lograr un acuerdo vinculante para que todos los países –especialmente Estados Unidos y China, los mayores emisores de gases de efecto invernadero– tomen medidas concretas para morigerar el cambio climático. Este es el punto de vista de algunas organizaciones sociales locales.

NOVA RES

“Pobreza y riqueza material son las dos caras de una misma moneda. Salir de la pobreza implica un desarrollo sustentable por parte de los países en desarrollo, pero debe necesariamente acompañarse de la modificación sustancial de los hábitos de consumo de los países desarrollados, a fin de alcanzar justicia y equidad climática.” Las organizaciones de la sociedad civil locales nucleadas en el Taller de Trabajo por la Justicia Climática, organizado por el Foro Ciudadano de Participación por la Justicia y los Derechos Humanos (FOCO), entiende a las probables (o inminentes) consecuencias del impacto del cambio climático en la vida de las personas, y especialmente en los sectores de menores recursos, como un problema de derechos humanos.

“La crisis climática –señalan en su reciente documento final estas organizacoines– es una crisis planetaria que afecta a toda la población y las propias condiciones de existencia de la vida en el planeta. Sin embargo, en sus efectos más directos e inmediatos, no impactan a todas las sociedades por igual y es preciso reconocer las responsabilidades históricas de las naciones más ricas del planeta en el incremento sin precedentes de gases de efecto invernadero.”

Las organizaciones de la sociedad civil reclamaron “fortalecer el poder de los Estados y el sistema Internacional de las Naciones Unidas para poner coto, regular y controlar el poder de las grandes corporaciones internacionales”.

El contexto internacional

Tras el cierre de la Cumbre de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP-15), llevada a cabo durante dos semanas hasta el 19 de diciembre pasado en Copenhague, la capital danesa, las naciones no han logrado un acuerdo vinculante para fomentar de manera concreta un recambio energético que permita la reducción de gases de efecto invernadero (básicamente dióxido de carbono y metano), que son los que están haciendo incrementar la temperatura del planeta.

La idea que se venía barajando desde el encuentro internacional de Bali, realizado hace dos años como preparativo del reciente cónclave, era que se pudieran adoptar medidas capaces de contribuir a que el aumento de la temperatura promedio e la tierra no supere los 2ºC en el transcurso del presente siglo, cosa de por sí bastante difícil de lograr ya que, según cálculos del IPCC, el organismo científico de las Naciones Unidas dedicado al estudio del cambio climático en curso, aún en el hipotético caso de que se detuviese de repente toda la actividad industrial contaminante ya habría garantizado un aumento a efecto retardado de 0,8ºC antes del año 2100.

Este año en Copenhague había generado suma expectativa la participación de Estados Unidos y China, que implicaba la posibilidad de arrancarles a estas naciones, entre otras, el compromiso de que redujeran las emisiones, bajo pena de sanciones. Los resultados distaron mucho de eso, y sólo se logró una tibia declaración de buena voluntad, con un acuerdo de ayuda monetaria de 10 mil millones de dólares para los países más pobres, abierta a nuevas negociaciones que tendrán lugar a fines de este año que se inicia, en México. Entretanto, en los países africanos temen que para entonces no se logre ni siquiera lograr la continuidad de las medidas adoptadas en el Protocolo de Kyoto, el mayor acuerdo internacional de protección ambiental hasta el presente, con el que algunos países de Europa vienen logrando reducciones de la emisión de gases de efecto invernadero por encima del 10%. El Protocolo d Kyoto vence en el año 2012. ¿Se renovarán sus medidas?

Tablero nuevo modelo

Las alteraciones climáticas que podrían generar estos dos grados de variación –y que de no tomarse ninguna medida podría llegar a elevarse a más del doble de eso, según proyecciones optimistas– alterarán sensiblemente las condiciones geográficas en muchos lugares del planeta. Es de esperar, por esto, que haya enormes cantidades de población que no tengan más opciones que vivir en los territorios más deteriorados, o inundados, sin posibilidades para la agricultura, o de tener que migrar masivamente, con lo que cabría esperar grandes cambios a nivel demográfico. Incluso instituciones internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han dedicado extensos informes alertando a los gobiernos sobre las consecuencias que el cambio climático podría tener sobre la vida de toda la población mundial.

A esto, la declaración del grupo de organizaciones civiles locales, en el que participaron varias fundaciones (Pln21, Activamos, Ideas, Fundapaz), las agrupaciones Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Civicus, Iniciativa Verde, organizaciones de pueblos originarios y científicos de varias universidades argentinas, agregó el problema del agua: “La rivalidad por el agua como recurso de producción se está intensificando, los sistemas ecológicos dependientes del agua colapsan, afectados por la disminución de los caudales fluviales, el agotamiento de las aguas subterráneas, los cambios en el ciclo hidrológico, el derretimiento intensivo de los glaciares, la desertificación, y la disminución de la cubierta vegetal por deforestación. La privación del acceso al agua igual que el hambre, es una crisis silenciosa, que lleva hasta la muerte a las poblaciones más desprotegidas.”

Entre las demandas se hizo hincapié además en la idea e “respetar los modos de producción de los pueblos originarios”, reconociendo su conocimiento ancestral en el manejo y el cuidado del hábitat, y “promover políticas públicas que fomenten la participación ciudadana en la toma de decisiones, utilizando como herramienta la Agenda 21 Local”, fijada en el Programa 21 de la ONU, generado en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992.

(Publicado en Nova Res el 29 de diciembre de 2009).

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1 Response to “Voces por la justicia climática”


  1. 1 Marcelo Rodríguez
    febrero 3, 2010 de 12:21 am

    Este es un análisis previo a la finalización de la conferencia de Copenhague:
    https://malestarpasajero.wordpress.com/2009/12/15/copenhague-que-lo-pongan-a-palermo/


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Malestar Pasajero es una recopilación personal de artículos, notas y otras yerbas sobre temas de Ciencia y Salud publicados por el periodista Marcelo Rodríguez en diversos medios gráficos y de Internet.

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