16
Dic
08

El paciente como cliente

eL PACIENTE COMO CLIENTELas ventajas que aporta la mayor disponibilidad de recursos técnicos (cuando efectivamente existen esos recursos en la comunidad, porque si no todo queda en la teoría) están fuera de toda discusión. Pero los costos de la mayor tecnificación parecen ser altos y vienen siendo materia de estudio de la bioética.

Aún cuando se disponga de la última tecnología, cuando la vida y la salud se reducen sólo a un conjunto de parámetros y signos vitales medidos y registrados por aparatos, imágenes de rayos X y resonancia magnética y análisis de laboratorio, la labor de los médicos parece reducirse sólo a corregir los valores que caigan “fuera de lo normal”. Dentro del sistema de salud la persona consulta a varios especialistas, uno por cada problema; y probablemente eso dificulta la respuesta a una pregunta que no por simple es ociosa: ¿Qué le sucede a esa persona? ¿Cuál es el problema por el que ingresó?
La Historia no vuelve atrás (la de la medicina, tampoco), pero aparece como imperiosa la necesidad de rescatar algunos valores, como la antigua idea hipocrática de que “no existen enfermedades, sino personas enfermas”. Y de redefinir, de cara al futuro, la relación entre el médico y el paciente.

Ciencia médica, práctica médica
“La pregunta es saber si la medicina va para adelante. Una cosa es la ciencia médica y otra cosa es la medicina empírica –es decir, la práctica de la medicina–, que es un arte que toma a la medicina como soporte. Entonces, hay mucho progreso en el conocimiento científico, pero ese progreso aplicado a las enfermedades del Hombre… es muy cuestionable si realmente es un progreso o no.” Carlos Gherardi, docente en Medicina Interna de la Universidad de Buenos Aires, director del Comité de Ética del Hospital de Clínicas y del Programa de Bioética del hospital universitario, cree que el objetivo de la medicina “no es evitar la muerte, sino promover el bienestar cuando se puede, aliviar el malestar cuando el paciente no tiene curación y, siempre, tratar el dolor y el sufrimiento”.
Para Gherardi, el progreso tecnológico va en contra de estos postulados: “El médico se ha transformado hoy en un eslabón de este sistema, en un operador técnico, y el paciente se ha transformado más en un objeto de estudio y de tratamiento”.

Recomponer las relaciones
¿Hay que volver, entonces, a reeditar esa vieja relación entre médico y paciente donde el médico es el único que sabe y decide? “No, el paciente tiene el derecho y la obligación de participar en las decisiones médicas, pero tampoco podemos entregarle al paciente un menú de posibilidades y decirle ‘Ahora, elija usted’, porque entonces la medicina pierde compromiso, que es la obligación de estar al lado del paciente para compartir la suerte de que el tratamiento que finalmente se elija se va a realizar y va a tener buen resultado”, sostiene Gherardi, cuya especialidad es la terapia intensiva, una rama de la actividad médica donde a diario se toman decisiones entre la vida y la muerte.

“La ciencia de la incertidumbre”
“La ciencia de la incertidumbre, el arte de la probabilidad”. La frase es del médico canadiense William Osler (1849-1919), tiene más de 120 años y es una especie de definición de la medicina. El médico utiliza todo lo que conoce del gran caudal de conocimientos del que lo provee la ciencia empírica, pero los aplica con los elementos que tiene a disposición y que le provee el sistema de salud. Y hay que reconocer que esto se transforma, muchas veces, en una tarea verdaderamente heroica.
Las novedades en investigación médica se publican en diversos journals médicos –en inglés la gran mayoría y los más importantes– que son los que marcan el rumbo global de los avances. Son publicaciones donde cada uno de los artículos que se publica está sometido a criterios de revisión por pares, es decir: un comité de expertos independientes debe evaluar previamente el trabajo de sus colegas para que la información sea publicada. El caso es que hoy un médico de cualquier especialidad debería leer, en promedio, 19 artículos originales por día si quiere estar informado de todas las novedades que surgen en el mundo en el área de la medicina de la cual se ocupa.

Cuando el paciente se transforma en “cliente”
Toda esta sobrecarga informativa hace que los pacientes también estén informados, y hasta sobreinformados: “Esa sobreinformación está atravesada por múltiples intereses –advierte el doctor Agustín Ciapponi, coordinador del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) de la Fundación Cochrane en Argentina–. Las tecnologías de información revolucionaron la modalidad de atención, pero mal aplicadas podrían generar más desinformación e incertidumbre.” Para Ciapponi, organizador de los encuentros anuales sobre la relación médico-paciente que desde hace 6 años promueve el IECS, “la práctica de la medicina ha tomado un matiz comercial que ha deteriorado esa relación”, y ha establecido una especie de modelo viciado en el que el paciente se vuelve un mero cliente del sistema.
La consecuencia es que el médico, en este esquema, puede verse presionado a tener que brindar servicios que el paciente le exige, pero que no son lo adecuado desde el punto de vista de la medicina basada en la evidencia científica, como estudios con técnicas de diagnóstico innecesarias, o medicamentos inadecuados o demasiado caros que no le resolverán el problema.

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p>M.R. – Publicado el 3/12 en La voz del Interior y en el suplemento Salud de la Red de diarios del Interior.

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Inquietudes alrededor de la ciencia y la salud

Malestar Pasajero es una recopilación personal de artículos, notas y otras yerbas sobre temas de Ciencia y Salud publicados por el periodista Marcelo Rodríguez en diversos medios gráficos y de Internet.

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