
"2001, una odisea del espacio", de Stanley Kubrick (1968)
Lejos de las tramas conspirativas al estilo “Matrix”, el filósofo canadiense Andrew Feenbreg cree que la ilusión generada por la tecnología ciega más justamente a quienes tienen el poder de crearla y difundirla. En su reciente paso por la Argentina explicó por qué cree que la mayoría de la gente tiene “ideas erróneas” de la tecnología y cómo se podría empezar a cambiarlas.


Esta(ba) tan, pero tan claro que lo que se aprende no es heredado por la descendencia a través de los genes… Pero al menos se probó en ratones que ciertas capacidades adquiridas por la hembra a lo largo de la vida pueden ser transmitidas a su prole a través de los genes. Y la epigenética da elementos para suponer que en las personas pasarían cosas parecidas.
Toda nueva tecnología abre un campo de potencialidades, de incertidumbres e inclusive, si se desarrolla sin prever las consecuencias, de amenazas. ¿Qué sucede con las nanotecnologías, que abren campos tan prometedores en el área de la salud y el saneamiento ambiental, pero que implican también nuevas formas de toxicidad?
Nuevos “trastornos” y “síndromes” definidos ad hoc pululan hoy para determinar nichos de mercado en la población sana. ¿Es sólo una avivada de las corporaciones biomédicas o es la gran propuesta epistemológica del capitalismo para la medicina del siglo veintiuno?
Este año los especialistas locales en nanotecnología hablaron por primera vez sobre las incertidumbres y los riesgos potenciales de esta prometedora multidisciplina.
¿Cuánto influye el estado psíquico de la persona en la posibilidad de sufrir un accidente? Según una corriente del psicoanálisis, mucho. Y el caso es que después de un accidente, aseguran, indagar sobre el factor emocional previo y su situación personal de crisis ayuda a recuperarse más pronto y a evitar otros accidentes.
Si el dengue y la gripe porcina despiertan en la clase media urbana tanta paranoia, habrá qué pensar lo que fueron las grandes epidemias del pasado. Sin antibióticos, sin asepsia, sin televisión y sin saber nada de virus ni de bacterias ni de priones, pero siempre con la obsesión por saber qué hacer para “salvarse““, y despertando actitudes extremas en la sociedad.
La mayor prevalencia de diabetes en los afroamericanos tendría más que ver con las condiciones de vida que con factores genéticos.

En estos dos videos van a ver algunas caras conocidas contando el problema de la minería a cielo abierto desde una perspectiva ecológica. Hay una versión “sintética que puede verse